A dos semanas de los shows que presentará Luis Miguel en el Estadio Nacional y la Quinta Vergara, ya está
en Chile el equipo de avanzada que viene a cubrir todos los detalles para garantizar que ambos conciertos
salgan como tienen que salir: perfectos. Peyton Wilson, production manager del cantante, tiene a cargo este
grupo que ya se encuentra trabajando para que todo resulte de maravillas.
El show en términos audiovisuales será de última generación. Se ocupan ocho camiones que trasladan los equipos
de sonido, las pantallas, proyectores, iluminación y los telones, que prometen sorprender.
Esta mañana, Wilson partió con su equipo para una visita técnica a la Quinta Vergara con el fin de afinar los
pormenores del montaje, y dejar todo en orden. Así cuando vuelvan con el equipamiento audiovisual, esté todo listo.
Esto recién comienza. Como nos comentó el risueño estadounidense de 54 años: "Soy un solo gringo para todos".
Alude, quizás, al arduo trabajo que le espera y a su capacidad para asumir todo el espectro de la preproducción
de los shows.
Su trabajo consiste, primero, en montar el escenario y el techo para luego colgar las luces, sonido, videos
y las cortinas de lead. La idea es mantener el standard de calidad del show donde sea que éste se presente.
Y no es tan simple. Las dos presentaciones nacionales son el 19 y 20 de noviembre, dos días después del último
concierto en Córdoba (Argentina). Entonces, el equipamiento audiovisual llega a Chile en barco y avión muy poco
antes del día mismo de cada recital.
Pero Wilson ya está acostumbrado a trabajar contra el tiempo. Desde 1997 labora con Luis Miguel y siempre va
un paso más adelante suyo.
Sobre el escenario acompañarán al astro mexicano once mariachis ciento por ciento mexicanos. Además, diez
músicos le van a dar el imprescindible son y tampoco faltarán las coristas que aportarán sus voces y la
correspondiente cuota de belleza. Todos darán vida a un show que, al menos en Chile, aún no hemos visto.
Sólo las llamadas que digan la palabra clave podrán ser pasadas a la habitación del cantante en el Hotel Sheraton.
Los agentes de la empresa de seguridad San First arribarán antes que el grupo al lugarpara dejar la suite
presidencial con riesgo cero y cuidar el perímetro del acoso de las fans.
Cuando llegue Luis Miguel en la suite estará esperándolo un fresco plato de frutas y seis botellas de agua
Fiji (idealmente, si no puede ser sustituida por Evian). Además, la suite tiene que estar a 24 grados
centígrados con un filtro de aire con agua limpia.
Como ser guapo requiere sacrificio, el intérprete pidió una bicicleta Recumbent y un set de pesas dumbbells
de ocho kilos para entrenar.