No hay caso: artista profesional de gira, noche a noche, idéntico ritual.
Las mismas frases, el mismo baile de las dos bellas coristas, el mismo
delirio de un público que ama a su ídolo.
Cada gesto es una frase para un guión que se repite jornada a jornada, y de
tan repetido copia hasta los tics. Tal como pasó anoche: el cantante
mexicano Luis Miguel saltó a escena, rompiendo su clásico telón, poco
más de media hora más tarde de lo pactado, exactamente como lo hizo el
jueves 10 en la apertura del tramo sudamericano de su gira "México en
la piel", en el estadio Vélez Sarsfield de Buenos Aires.
Luis Miguel con sus tres pantallas gigantes, sus enredaderas de mentira
en escena y su eterna sonrisa de galán latino, hizo lo que tenía que hacer:
conquistó a sus fans santiaguinos, la mayor parte, por supuesto, mujeres.
Según miembros de la producción, en la calurosa jornada de ayer en el
Estadio Nacional había cerca de 40 mil personas.
Pero hay que ser justos: anoche Luis Miguel demostró que además de tener
un guión bien aprendido, es inteligente. Porque si en Buenos Aires se dio
cuenta de que el tramo de rancheras enfría al público, también sabe que
la mejor manera de conquistarlo es con viejos éxitos. Y fue lo que hizo.
Después de un largo break, a escenario oscuro, dio paso a un segmento que
citaba su más tierna juventud con un medley que incluyó temas como "Los
muchachos de hoy", "Decídete" e "Isabel", entre otros éxitos. Aunque
queda claro que su voz ya no es la misma de entonces, es el truco
perfecto para reencantar a su gente, como él la llama.
Según su ritual aprendido de toda la vida, el ídolo mexicano ofreció
un amplio abanico de miradas, sonrisas y, por supuesto, bolero, balada
y un par de rancheras que son, hay que recordarlo, el motivo de esta cita:
Luis Miguel anda de tour mostrando una parte de la más pura tradición
popular mexicana. Tal como es su costumbre, el "Rey Sol" -como le llaman
en su país- fue escueto en palabras: dio la bienvenida, saludó al público
y procedió a cantar.
Sobre su performance, un par de datos, los de siempre: se cambió de ropa
cuatro veces, manejó a sus fans con el dedo meñique, y lució esa garganta
magnífica que tiene para demostrar que está muy en forma, vocalmente
hablando.
Para el cierre de esta nota, un dato curioso: entre los famosos que
llegaron (como Jorge Hevia, Irene Llano y Fernando Solabarrieta con
Ivette Vergara) figuraba Pablito Ruiz, haciendo vivo aquello de las
paradojas. Otrora competidor de Luismi, anoche el argentino oficiaba
como notero del programa "La Última Tentación", de Chilevisión.
Según él, su cometido se verá en pantalla este martes 22. Para los
aficionados a lo freak, habría que verlo.
Todo siempre perfecto
Luis Miguel no permite errores en su trabajo. Por una imperceptible falla
en el audio en Argentina, decidió reemplazar al sonidista para su concierto
de anoche en el Estadio Nacional. En la tarde de ayer se preparaba todo
para que saliera perfecto: TVN ajustaba las ocho cámaras con las que iba
a registrar el show, que se emitiría el 3 de diciembre a las 22:00 horas.
En su paso por Chile, Luis Miguel cenó mariscos la noche del viernes 18
en el restaurante "Puerto Marisko".