El concierto masivo de Luis Miguel llegó y a diferencia de la cena-show se mostró más interactivo con el
público que se brindó al 100 por ciento con el artista.
Casi 25 mil personas se dieron cita en el Estadio Tres de Marzo, pero ahora la juventud era gran parte del
público que llenó el lugar. A diferencia de un día anterior se quitó la alfombra, se agregaron dos pantallas
gigantes alrededor del escenario y Luis Miguel salió con un audífono al oído.
A las 20:53 horas, las luces se apagaron y las gradas se iluminaron con los celulares, los gritos subían de
intensidad cuando la silueta del cantante apareció en medio del escenario.
El artista impecable con el mismo traje negro y la corbata de lunares blancos que ha utilizado durante la gira
comenzó a cantar “Qué nivel de mujer”.
“Mira nada más que belleza. Buenas noches Guadalajara. Esta noche recordaremos canciones que hace algunos años
no he cantado en vivo, como boleros. Gracias y bienvenidos”, fueron las palabras de Luis Miguel.
En varias canciones, el artista dejó que el público cantara e hiciera un monumental coro, provocando en el
artista tenerlo con la boca abierta y agradeciendo con un sonoro aplauso.
Se vio a un Luis Miguel feliz de ver cómo la gente participaba y cantaba, hasta se daba el gusto de sentarse
a escucharlos.
Durante las dos horas de concierto, el intérprete dominó todo del escenario, con señas pedía más alto el volumen,
bajar la música, prender monitores, pero al mismo tiempo le daba gusto a la gente que trataba de acercarse para
darle un flor o tocarle la mano.
La velada estuvo llena de sorpresas, sobre todo de las reacciones de Luis Miguel que constantemente decía “¡Wow!”
al escuchar a las 25 mil personas cantar.
La primera parte del concierto estuvo integrada por canciones de corte pop o baladas como “Qué nivel de mujer”
y “Suave”, entre otras.
Para seguir con los éxitos de sus discos de Romances, así que no faltó “Contigo a la distancia”, “Usted”,
“La barca”, “No sé tú”, “El día que me quieras” e “Historia de un amor”, entre otras.
Con el acompañamiento de su banda integrada por ocho elementos, coros que estuvieron grabados y una gran
voz de Luis Miguel que se daba el lujo de hacer tonos muy graves o agudos, mostró que su voz está en
plena madurez.
A las 21:58 horas, el mariachi salió y realizó una pequeña introduccion musical para permitirle al artista
cambiarse de ropa, minutos después salió vestido de negro, con su propio estilo charro, para comenzar a
cantar “El viajero”, “México te llevo en el corazón”, “México en la piel” y otras melodías, las que provocaron
que la gente se parara y siguiera al artista en su interpretación.
Guadalupe ortiz, de 54 años sentada en la zona dorada, veía al cantante extasiada, con lágrimas en los ojos
observaba cada movimiento del artista sobre el escenario y cantaba con él, pues señaló que lo hace con el
corazón. A su lado su nieta María, de 10 años, también seguía las canciones y estaba feliz porque cumplió
su sueño de ver a su ídolo y más junto con su abuelita.
Pero la velada apenas comenzaba, Luis Miguel seguía provocando que muchos sentimientos afloraran en el estadio,
además porque su interpretación con mariachi mostró que de verdad siente la música mexicana.
Cuando todo parecía que terminaba, y con los gritos de “¡Otra, otra!”, regresó al escenario con otro cambio
de ropa y con un ritmo muy ochentero ofreció un popurrí con sus grandes éxitos como “Decídete”, “Muchachos de hoy”,
“Si no supiste amar” e “Isabel”, entre otras.
Dos horas pasaron y en la última nota de “Cuando calienta el Sol”, Luis Miguel levantó los brazo, dijo: “Buena noches”
y en ese momento las luces se apagaron y el “Sol” se fue para dejar en penumbra a un Estadio Tres de Marzo.