www.LuisMiguelSite.com - Sitio No Oficial

De Vuelta al Ruedo / Los niveles de la vida

Por Martha Figueroa/Reforma
11/17/2004

Aunque duela, hay que decir la verdad: hasta entre los perros hay razas y no todos somos iguales. Por eso Luis Miguel visitó a Jacobo Zabludovsky en su cabina de radio.

A mí la noticia me dejó sin habla, primero porque me dio un gustazo y también porque cuando a los "videntes" se nos cumplen los vaticinios, siempre nos quedamos en shock, sobre todo con fenómenos extraños.

Lo paranormal radica en que la última vez que el cantante estuvo en un estudio de tele fue en los 90 cuando lanzó 20 Años y en una cabina de radio, mucho antes. Esa es la cosa.

Hace 2 años le pasé a Jacobo un mensaje de Rebeca de Alba muy misteriosón, tipo "dile que Micky ya sabe de nuestro asunto". Desde luego la entrevista ahora histórica, tiene que ver más con la categoría y la trayectoria de Jacobo, que con alguna truculencia. Y claro, es resultado del ánimo y los gustos del cantante, que de paso, así se vengó de varios.

Con eso de que Luis Miguel eligió personalmente a Jacobo, algunos periodistas quedaron muy afectados moralmente (ah, qué divertida es la envidia), dado que la mayoría trae como **no_disponible** profesional entrevistarlo o por lo menos tener un acercamientito, mínimo un rozón, con él. Ni modo, chatos.

Hablando de las aproximaciones, el guapo que lleva a "México en la Piel" siempre provoca sacudidas. Por ejemplo, un día después, todo era algarabía en la oficina del programa De Una a Tres.

Todas se reían solas: la secretaria (Marisol), la coordinadora (Maricarmen) y hasta el productor (Arturo Corona) quienes estaban felices con el detallazo, el "taco de ojo" y los besos que repartió el carismático, lindo y con mucha personalidad, que estuvo por ahí.

Eso sí, por favor no crean que ahora es populachero. No, por favor. Lo de Jacobo fue especial y todo un deleite escuchar a dos grandes platicar de lo de siempre, pero distinto.

La conclusión que saqué fue que Luis Miguel cerrará así la etapa terrenal y volverá a su sitio recóndito porque periodísticamente hablando, arriba de Zabludovsky no hay nadie más, y estaría muy raro irse en reversa con el escalafón de entrevistadores.

Hay que mantener los estándares de figura y el aire de mito. Ahí está la clave. No nos va a venir a romper la ilusión, codeándose hasta con mi tía Soco a estas alturas de la vida. ¿O qué?

No quiero que vayan a pensar que soy una fanática desmecatada. Lo que pasa es que uno tampoco se puede pasar los días criticándolo todo.

Cerrar