El público que llegó hasta el coliseo ñuñoíno no se conformó con la casi
hora y media de show del mexicano, y le dedicó a coro "La incondicional",
una vez que el artista se retiró del escenario.
Esta vez el tradicional "otra, otra" dio paso a una muestra total de
fanatismo por parte de gran parte del público que la noche del sábado
19 de noviembre repletó el Estadio Nacional, para asistir al primero
de los dos recitales que Luis Miguel programó en Chile.
Tras largos minutos luego que el artista mexicano abandonara el escenario
del principal recinto deportivo del país, miles de voces -en su mayoría
femeninas- seguían pidiendo a gritos su regreso, con la esperanza de
alargar aún más un show que se prolongó por una hora y 37 minutos.
Sin embargo, una vez que comprendieron que no había marcha atrás en
la decisión del intérprete conocido en su país como "el sol",
simplemente le dedicaron el tema "La incondicional" -que no formó
parte de los temas de su presentación-, a modo de despedida y como
una muestra de su fanatismo hacia el cantante.
Ese mismo público fue el que desde temprano llegó al estadio, y que
no le importó mayormente los más de 60 minutos de retraso con que
partió el show -inicialmente previsto para las 21:00 horas- tiempo
durante el cual se dedicó a hacer "la ola" y gritar el nombre del artista.
Luis Miguel inició su recital enfundado en un terno negro y camisa blanca
con canciones como "Qué nivel de mujer", "Con tus besos" y "Sol, arena y
mar", para luego dar paso a una selección de boleros y rancheras de sus
discos "Romance" y "México en la piel", trabajo que es el centro de
atención de su actual gira.
En esta sección de su espectáculo el cantante azteca -ataviado de charro
aunque sin el clásico sombrero- estuvo acompañado por una banda de
mariachis junto a los que interpretó temas como "El viajero" y "La bikina",
"Bésame mucho" e "Inolvidable".
En esta parte también echó mano a su versión del tango original de Carlos
Gardel "El día que me quieras", que grabó en su álbum "Segundo romance"
de 1994.
Para el final dejó éxitos calados como "Cuando calienta el sol" y "Será
que no me amas", entre otras, parte de su repertorio más clásico y que
fueron coreados a todo pulmón por los asistentes al concierto, entre
los que se contaron la actriz Renata Bravo, el tenista Nicolás Massú
y el cantante argentino Pablito Ruiz, que ofició de notero para el
programa "La última tentación" del canal Chilevisión.
El amplio despliegue de seguridad, que incluyó la imposibilidad de
la prensa de dialogar con el intérprete y la restricción de solamente
tomar imágenes de sus dos primeras canciones, también se vio reflejado
en el escenario.
Un guardaespaldas de gran contextura física no se separó de su lado
cada vez que el artista se acercó al público de las primeras filas,
el que le arrojó flores y una bandera chilena, entre otros presentes.
El cantante no se quedó atrás y al final de la noche lanzó varias
poleras promocionales antes de despedirse y agradecer la multitudinaria
presencia.
Este domingo Luis Miguel se trasladará hasta Viña del Mar, donde tiene
previsto actuar ante las más de 13 mil personas que adquirieron boletos
para el concierto que ofrecerá en la Quinta Vergara, escenario que
pisó por última vez en 1990, ocasión en la que se llevó dos antorchas
de Plata del Festival de la Canción de Viña del Mar.