Un grupo de fans de Luis Miguel se apostó desde el sábado en la rampa que conduce al Orfeo Superdomo
en una larga y dificultosa espera. Allí pasaron las primeras noches a cielo abierto. Previamente, las
mujeres, veinteañeras y treintañeras ellas, se organizaron bien: armaron guardias en turnos de seis horas.
Sucede que mientras aguardan a su ídolo, tiene muchas cosas que hacer:as trabajan, estudian y algunas
tienen hijos. Saben, y sus compañeros y familiares también, que la rutina se debe quebrar cuando el
Rey llega a la ciudad.
Claudia, Alejandra, Analía, Viviana, Lorena, otra Alejandra, Marcela y Mariela son algunas de las fans
incondicionales que han soportado el calor intenso del fin de semana y después la tormenta que las obligó
a refugiarse en la playa subterránea del Dinosaurio Mall. Por suerte, se les ofreció baño, agua caliente
y una vigilancia permanente. Ellas igualmente se prepararon para esta larga espera y cuentan ansiosas el
paso de las horas, minutos y segundos, que calculan a cada rato en sus celulares.
Están conectadas y tienen todo lo necesario en su guardia para estar cerca de Luismi: bolsa de dormir,
frazadas, mate, galletitas y tartas. Se conocieron en otros recitales y estaban comunicadas por teléfono
para armar la patrulla cuando llegara la ocasión. Y ahí están nomás.
Las puertas abrirán hoy a las cuatro, pero a esa altura, el grupo habrá engrosado sus filas. “Somos casi
30” confirma una de ellas.
Cuando el mate empieza a circular por la ronda, las chicas se animan a contar otros detalles del
operativo Luis Miguel y sus expectativas. Algunas van a ir con sus madres, con sus amigas, y una
de ellas, Claudia, va a asistir al recital con una clienta.
Directo al corazón
¿Por qué tanta previsión? se preguntan muchos que ni locos se sacrificarían tanto. Ellas, entre
las que se encuentran fans del club oficial y de otros grupos, entremezcladas, quieren estar
lo más cerca posible del escenario. Por eso cambiaron las plateas de 250 pesos que habían comprado
primero por las entradas de la pista (de 120).
Y no sólo eso: tiene previsto ver a Luis Miguel hoy y mañana también. Quieren ir “directo al corazón”
del show. Si hasta se autodenominan “caraduras” porque le pidieron a las señoras que compraban con
tarjeta de crédito que las ayudaran, cuando al comienzo sólo se vendía por esa vía.
Hicieron bien las cuentas. Ahorraron (una de ellas se hizo una caja aparte vendiendo figuritas todo
el año). Y el cálculo fue: en vez de una platea cara, mejor dos entradas de campo.
Suspiran no sólo por Luismi. También por aquellos viejos temas en su “voz madura”(Palabra de honor,
Isabel). Y quieren escuchar La incondicional, porque allí se sienten reflejadas: “Tú, la misma de
ayer, la incondicional, la que me espera...”.