Sus chicas (porque él también las tiene) lo esperaron con enormes ramos de flores, sombreros mexicanos,
¡bombachas que colgaban como pancartas de amor! y globos de todos los colores. Apenas pasadas las 22, y con
casi una hora de retraso, el mexicano Luis Miguel apareció en el escenario de Vélez para presentar su más
reciente trabajo, "México en la piel", como parte de una gira que terminará el año que viene, cuando vuelva
al ruedo con "Grandes éxitos", su placa a punto de salir.
Una pantalla enorme, que calentó el estadio con imágenes románticas de corazones y flores, fue el preámbulo
para que Luismi apareciera, al mejor estilo doble de riesgo, rompiendo una puerta (de papel ¡obvio!) y cantando
"Qué nivel de mujer".
"Más flaco y más lindo que nunca", comentaban sus fans, el mexicano estuvo acompañado por una banda de tres
vientos, guitarra, teclado y dos simpáticas coristas que sólo se aprendieron una coreografía para acompañar
al ídolo durante las dos horas de recital.
Recién cuanto terminó "Suave", el tercer tema, el cantante tomó el micrófono y saludó al público: "Muchísimas
gracias por venir, es un verdadero placer estar en la Argentina, con toda esta gente bonita. Cantaré canciones
que hace años no hago y temas de "Romance", el disco más importante de toda mi carrera". Dicho y hecho.
Comenzaron a sonar los acordes de "No me platiques más" y le siguieron los temas más románticos, que
hicieron llorar a más de una. Antes de terminar el popurrí de boleros, Luis Miguel dejó que el público
cantara "La puerta", en casi la única demostración de calor que tuvo con su gente.
Tuvo un primer cambio de vestuario (reemplazó su saco negro por uno blanco) cuando salió a escena para
cantar "Pensando en tí". En las plateas, los binoculares quedaban opacados por los modernos celulares que
además de sacar fotos grababan en vivo algunos temas. Las chicas eran pura sonrisa. Y todavía quedaba mucho más.
Entre las más de 35.000 personas que disfrutaron del show, se pudo ver al vicepresidente Daniel Scioli y
su mujer, Karina Rabolini, Dalma Maradona, Guillermo Vilas, Mariano Martínez y Luisana Lopilato.
Luego llegó el turno de "México en la piel" y una seguidilla de canciones típicas (incluidas en su último disco)
que cantó acompañado por 11 mariachis. Sonaba "Sabes una cosa" y las chicas deliraban mientras caían del cielo
papelitos de colores rojos, verdes y blancos.
Quedó tiempo para algunos clásicos como "Será que no me amas" y "Te propongo esta noche", con la que cerró el
recital. No hubo besos de despedida. Pero antes de abandonar el escenario, tomó cinco remeras, se secó con ellas
el cuerpo y las revoleó por sobre las cabezas de las chicas. Algunas afortunadas se llevaron a Luismi en la piel.