El Sol de México” encandiló la ciudad de Valencia

Marcos Castillo / el-carabobeno.com
03/18/2012

Luis Miguel mostró una simpatía que lo conectó con el público

Encandilados quedaron la noche del sábado los valencianos cuando “El Sol de México”, Luis Miguel, demostró con su potente voz y simpatía desbordante por qué tiene todo el derecho de ser un divo. De impecable negro y con una contrastante sonrisa blanca, el célebre artista inició en esta ciudad y ante 8 mil almas su fugaz visita de dos días a Venezuela para celebrar los 30 años de su exitosa carrera musical.

Cerca de las 9 de la noche, el imponente escenario del Parque Musical Evenpro en San Diego corría el telón del segundo gran espectáculo en poco más de una semana, luego que los también mexicanos de Maná inauguraran este nuevo espacio cultural. “Te propongo esta noche” fue la primera, seguida de la inolvidable “Suave”. La brisa fue su aliada en todo momento. “Muy buenas noches, un gran aplauso a Venezuela entera, gracias por acompañarme”, fue el saludo de Luis Miguel antes de invitar a todos a expresar su pasión, que se reflejaría en un medidor proyectado en las tres pantallas gigantes dispuestas en la tarima.

Así arrancó una noche mágica para sus admiradores luego de 5 años de espera. Justo cuando Luis Miguel comentó los años que celebraba, una señora que pasaba frente a nosotros, con su bastón en mano, aseguró con añoranza: “Tenía yo 50 años y estaba fuerte”. Niños, jóvenes, adultos y hasta abuelos conformaron el variopinto público. “La barca”, “Somos novios” y “Por debajo de la mesa” siguieron en la lista, magistralmente interpretadas junto a su corista y su orquesta de 11 músicos. Fueron alrededor de 33 temas los seleccionados para la ocasión.

Mientras cantaba “La última noche” apartó la formalidad y se acercó a las mujeres agolpadas junto a la tarima. Tocó sus manos, recibió rosas y cartas, pero siempre sujeto por sus guardaespaldas. “Entrégate” y “La incondicional” fueron las más coreadas y cuando superaba la veintena de temas lanzó rosas blancas al público.

Pausa para zafarse la corbata y hacer el único cambio de vestuario. Siguió con “Qué nivel de mujer”, “Fiebre de amor” y “Decídete” y entonces hizo el gesto con el que terminó de meterse a todos en el bolsillo: Pidió que le acercaran a un niño para besarlo en su mejilla. Al parecer una espina le hirió su mano derecha y sin detener sus melodías fue atendido en pleno escenario. Agonizaba el espectáculo con “La chica del bikini azul”, “Isabel” y “Cuando calienta el sol”.

Cerró el concierto con “Labios de miel” y pateando hacia el público pelotas gigantes azules. Llegó el ocaso y el sol se ocultó.

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