El cantante Luis Miguel encandiló anoche en Benidorm a más de 15.000 fans que abarrotaban el campo de fútbol de Foietes. Ni siquiera la lluvia, consiguió deslucir una noche mágica a ritmo de tangos y boleros coreados por sus incondicionales seguidores.
Ni el chaparrón, ni los casi tres cuartos de hora de retraso con que comenzó el concierto desanimaron a las 15.000 personas que llenaron ayer el campo de fútbol de Foietes de Benidorm para ver a Luis Miguel. Como la novia que llega tarde ante el altar, el cantante mexicano se presentó ante sus incondicionales pasadas las 21,40 horas y con algún que otro grito de «¡fuera!» durante el tiempo de espera.
«Habrá ido a comprar la gomina», le decía un joven a su novia, con cierto tono de mosqueo por la devoción de ella hacia el cantante. «¡Informal!», gritaban algunas fans -muy nerviosas- que no tardaron ni medio segundo en cambiar el reproche por piropos cuando saltó al escenario.
De riguroso traje negro con corbata del mismo color, Luis Miguel comenzó seduciendo. «Amor» fue el tema elegido para romper el hielo e iniciar su idilio con el público. Gritos que parecían aullidos de «¡Guapo!» o «¡tío bueno!» le acompañaron durante todo el tiempo que duró la primera canción.
Parejas abrazadas, seguidoras -bien perfumadas- que coreaban las canciones de cabo a rabo y hasta Rappel desde la zona vip observaban los movimientos del solista que siguió con los temas «Toda una vida», «O tú o ninguna» o «Suave».
Emocionadas
Nieves, una crevillentina de 47 años se mostraba emocionada. «Es el segundo concierto al que asisto en toda mi vida. Fui al de Julio Iglesias en Elche y ahora como mi marido se ha ido de viaje he venido a este», decía. «Ni se ha presentado al público. ¿Es que no sabe hablar?», le seguía diciendo el joven de antes a su novia, ya un poco celoso con el estado de embelesamiento en el que había entrado ella.
Justo cuando el mexicano comenzaba a calentar el ambiente con sus boleros, la lluvia empezó a caer en Foietes. Nadie se movió. Luis Miguel paró pero en menos de cinco minutos reanudó el recital ante un público más entregado aún que al principio. La única crítica que salió de boca de alguna fan fue el cambio de look del cantante. «Me gusta más cuando se hecha el pelo para atrás», decía una joven que había venido a Benidorm desde Córdoba para presenciar el concierto.
Luis Miguel, que se cambió de ropa hasta en tres ocasiones, acabó de enamorar a su público cuando una niña subió al escenario para darle unas flores. El detalle y la lluvia -esta vez de papelitos de colores- hizo que los asistentes se volcaran en una larga ovación. El punto y final lo puso un repaso por sus éxitos de juventud. Ni el típico «¡otra!» repetido hasta la saciedad hizo que volviera a pisar el escenario.
Estancia
Luis Miguel ha pasado todo el fin de semana disfrutando de la hospitalidad de los benidormenses, y ensayando en el municipio turístico lo que va ser su gira en España. Si el domingo por la noche, el cantante acudió a una conocida pizzeria de Benidorm, el lunes le tocó al restaurante «Tiffany´s». Según relató el personal, Luis Miguel y todo su equipo se presentaron hacia la medianoche en el establecimiento, y la fiesta se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Anoche no iba a ser posible celebrar otra fiesta, porque todo el equipo debía partir para Barcelona, donde hoy tendrá lugar el siguiente concierto de la gira «Mis romances». La próxima ciudad de este tour será Madrid.
En estos días, Luis Miguel ha estado alojado en el Gran Hotel Bali, donde una de sus principales peticiones ha sido que se le garantice la seguridad. Cristales tintados, tanto en su habitación como en el vehículo que le ha desplazado por la ciudad, han podido ocultar al popular cantante de miradas indiscretas.
El tour «Mis Romances» comenzó el pasado mes de enero, y ya ha recorrido Estados Unidos, México y el Caribe. Luis Miguel grabó su primer disco a los doce años, y a los quince ganó el primero de los siete Grammys que ha conseguido en sus veinte años de carrera. El artista ha vendido más de 50 millones de discos, y está entre los veinte cantantes del mundo con mayores ingresos. De padre español y madre italiana, el cantante debe su nombre al torero Luis Miguel Dominguín, ya que era el favorito de su padre.
Colapso en el tráfico de Benidorm
La multitudinaria asistencia de público al concierto de Luis Miguel provocó retenciones y colapsos en el tráfico de Benidorm, especialmente en los accesos por la avenida de Beniardá, en cuyas inmediaciones se encuentra el campo de Foietes. La imposibilidad de encontrar aparcamiento obligó a numerosos asistentes a dejar el coche estacionado en los arcenes de la carretera que une Benidorm con La Nucía, la CV-70. El Ayuntamiento de Benidorm puso un dispositivo especial de Policía Local para controlar los accesos a Foietes. Asimismo en el recinto se contaba también con voluntarios de Protección Civil y Cruz Roja y agentes del Cuerpo Nacional de Policía para garantizar la seguridad. El dispositivo de seguridad era de más de 80 personas. Momentos antes del concierto, una joven tuvo que ser evacuada por haber sufrido un desmayo.
