El lanzamiento de "México en la piel" en el Munal

Enorgullecen a Luismi su piel y sus años
Por Juan C. García / Grupo Reforma
11/10/2004

Ciudad de México - No le tiene miedo a envejecer, sí se ve como un abuelito, y dice que los años le sientan bien, que la madurez le ha hecho disfrutar de lo que tiene y ser feliz... a ratos.

Luis Miguel aseguró estar en una etapa importante de su vida profesional y que se siente orgulloso de sus 34 años.

En la conferencia de prensa que ofreció anoche en el Museo Nacional de Arte (MUNAL) el cantante se mostró accesible para hablar sobre su disco, México en la Piel, pero distante y evasivo con los cuestionamientos sobre su vida personal o sobre temas relacionados con la política, la literatura y el cine.

"Los años me están cayendo bien, me siento muy bien, mucho mejor. Ahora la madurez que tengo, vivir estos años, me ha dado mucho, y he disfrutado de las cosas que tengo, que he vivido.

"Soy feliz... a ratos, que los años sigan viniendo", expresó Luis Miguel cuando le preguntaron si le temía a la vejez y si se imaginaba como abuelito.

Ante aproximadamente 700 personas, "El Sol", como le dicen en el medio artístico, platicó sobre la realización de su álbum y de que hace mucho tiempo no ha llevado serenata.

Cuando le preguntaron cuál era el requisitos para que él dedicara una serenata, sólo respondió: "ser mujer".

Con un gesto que denotaba sinceridad, Luis Miguel contó que ha descuidado su lado espiritual.

"Reconozco que de mi parte espiritual, profesional y personal, la que tengo más descuidada es, quizá, la espiritual.

"Me he dedicado más a mi carrera y creo que en algún momento tengo que pensar más en mí, en ese aspecto", comentó.

Para darse tiempo y repasar algunas preguntas, cuando no sabía bien qué iba a contestar, el cantante tomaba agua.

Vestido con un impecable traje y corbata, al estilo de un ejecutivo, Luis Miguel evadió alrededor de 10 cuestionamientos específicos, dando respuestas generales.

No quiso referirse al nombre de un sujeto en particular. Tampoco quiso decir cuál es su libro, su película y su intérprete de música vernácula predilectos.

Cuando un cuestionamiento le incomodaba, fruncía el ceño, volteaba la cabeza a su diestra y antes de responder soltaba un corto suspiro.

Hubo una pregunta que causó su molestia: "¿Qué lugar ocupan en tu vida tu hija Michelle, tu mamá y tu novia (Mirka Dellanos)?".

"Tú sabes que de mi vida privada no hablo. No estoy aquí para aclarar rumores, mentiras, verdades; vengo para hablar de mi disco", replicó tajante el artista.

Y la mayoría de los presentes aplaudió la actitud del cantante.

Minutos después fue Luis Miguel quien pidió aplausos cuando periodistas de Venezuela y Chile le aseguraron que su nueva producción ya es Disco de Oro en esos países.

Antes de la conferencia, Luismi había pedido a los presentes que aplaudieran el breve discurso con el que lo presentó Jacobo Zabludovsky.

Cuando le pidieron a la estrella que mencionara los aspectos de México que no le gustaría presumir, rechazó dar una respuesta.

"Hay cuestiones que se tienen que arreglar, pero vamos a hablar mejor de las virtudes y no de los defectos del País.

"Yo quiero que la gente conozca México y creo que se puede fomentar el turismo con mi música y los videos (del disco). Porque afuera necesitan saber qué es México y aquí adentro necesitan que se promueva", señaló.

En varias ocasiones dijo sentirse deslumbrado por los reflectores de la fama, pero que no estaba ciego.

Cuando anunciaron las tres últimas preguntas de las 27 que se hicieron en los 40 minutos que duró el encuentro, él las dejó en dos, porque antes de la tercera se despidió con un "Buenas noches, muchas gracias por haber venido".


Reluce 'El Sol' en noche de halagos
Julio Alejandro Quijano / El Universal
11/09/2004

El Patio de los Leones olía a perfumes de boutique. Los blancos dientes de Luis Miguel brillaban hasta la última de las 192 sillas adornadas con funda de banquete nupcial.

La Chanel numero 5 pidió el micrófono, arqueó la espalda y con las mejillas rojas atrevió una metáfora: “Luis Miguel, yo no sé en qué otros países de Latinoamerica tengas discos de oro, pero te aseguro que en mi corazón ya tienes un disco de platino”.

Luis Miguel peló los ojos y mostró su mejor lado (el derecho). “Ah, ¿de verdad? Pues muchas gracias”.

Obsesion y Eternity también tomaron el micrófono, mostraron sus modelos de noche y se dirigieron a Luis Miguel en tono de colegiala a punto del primer beso: “Me gusta mucho tu disco, yo te conocí durante un concierto y quiero preguntarte si en lo espiritual eres tan exitoso como en lo profesional”.

Más cauta, Ana María Lomelí le preguntó si alguna vez había llevado serenata. “Hace mucho tiempo que no lo hago”, respondió ‘El Sol’.

“Pues todas tenemos nuestro balconcito esperándote”, gritó la conductora.

Los dientes de Luis Miguel brillaron con una sonrisa que iluminó el Patio de los Leones y le cerró un ojo: “Luego me dices cuál es el tuyo”. La conductora cayó rendida en su asiento.

24 pregutas después, Luis Miguel dijo "muchas gracias por venir"; se metió la mano derecha al bolsillo y ondeó la izquierda en señal de despedida. Su diseñador de imagen debió estar feliz, la imagen de 'El Sol' sigue siendo perfecta.


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